Con la edad pueden cambiar las necesidades nutricionales, el apetito, la hidratación, la capacidad funcional y la forma de alimentarse.
La valoración nutricional permite detectar situaciones en las que conviene adaptar la alimentación para mantener un estado nutricional adecuado y preservar la autonomía siempre que sea posible.
Aspectos frecuentes
- Prevención y manejo de la desnutrición.
- Adecuación de la ingesta de proteínas y energía.
- Hidratación.
- Pérdida de apetito.
- Dificultades para masticar o tragar.
- Adaptación de texturas cuando sea necesario.
- Alimentación en situaciones de fragilidad o dependencia.